ROE: mejora la rentabilidad financiera con datos y automatización
El ROE, o rentabilidad financiera, es uno de los indicadores que ayudan al CFO a evaluar la capacidad de una empresa para generar beneficio a partir de sus fondos propios.
El ROE, o rentabilidad financiera, es uno de los indicadores que ayudan al CFO a evaluar la capacidad de una empresa para generar beneficio a partir de sus fondos propios.
El papel del CFO está evolucionando. Ya no basta con analizar resultados pasados o reaccionar ante desviaciones de tesorería, retrasos en cobros o incidencias en pagos. La dirección financiera necesita anticipar escenarios, detectar riesgos y tomar decisiones con información fiable y actualizada.
El WACC (Weighted Average Cost of Capital), o coste medio ponderado del capital, es uno de los indicadores que ayudan al CFO a evaluar cuánto cuesta financiar la actividad de una empresa. Su cálculo permite analizar si una inversión genera valor, comparar alternativas de financiación y tomar decisiones con mayor criterio financiero.
En el entorno B2B, la experiencia del cliente no depende únicamente de la rapidez con la que una empresa responde a una consulta. Es importante su capacidad para localizar un pedido, confirmar el estado de una factura o anticipar una reclamación antes de que afecte a la relación comercial.
La gestión de proveedores, o supplier management, es el proceso mediante el cual una empresa selecciona, homologa, clasifica, evalúa y supervisa a sus proveedores para garantizar calidad, continuidad de suministro, cumplimiento normativo y control de riesgos.
El Intercambio electrónico de datos (EDI) lleva más de 40 años ayudando a las empresas a intercambiar documentos comerciales de forma estandarizada y segura. Lejos de ser una tecnología del pasado, el EDI continúa siendo un pilar fundamental para sectores como la distribución, la industria, la automoción, la alimentación o la logística.
Un cuadro de mando financiero en el área de compras permite medir cómo el ciclo Source to Pay impacta en la tesorería, el capital circulante, la relación con proveedores y el cierre contable. No se trata solo de controlar pedidos o facturas, sino de convertir los datos de compras en decisiones financieras accionables para CFO, Tesorería y Compras.
Una empresa puede crecer, firmar contratos relevantes y ganar cuota de mercado y, aun así, sufrir tensiones de tesorería. No siempre es un problema de ventas ni de márgenes. Muchas veces, el cuello de botella está en un punto tan cotidiano como crítico: el tiempo que pasa entre emitir una factura y cobrarla.
En el marco del Congreso AERCE, en la Sala VIP de SERES nos acompañaron varios líderes y expertos del ámbito de compras para reflexionar sobre el futuro de la función de Compras, el impacto de la inteligencia artificial y las capacidades que necesitarán los equipos para seguir aportando valor en los próximos años.
La función de Compras vive un momento decisivo. Lo que durante años fue entendido como un área operativa, centrada en ejecutar pedidos, reducir costes y responder a urgencias, se está convirtiendo en una palanca estratégica para anticipar riesgos, construir resiliencia, generar eficiencia y acompañar el crecimiento de las organizaciones.