Antonio Molina y la gestión de la liquidez
En la época en la que la caravana de Bienvenido Mister Marshall cruzaba sin detenerse delante de las narices de los decepcionados vecinos de Villar del Río, llevándose la ansiada lluvia de millones que aliviaría sus penurias. Esas mismas que Antonio Molina cantaba de una España que, a falta de recursos exteriores, aguzaba el ingenio y se pasaba la semana con “agua y bicarbonato”. Hacer más con menos, pues no siempre están disponibles los recursos ajenos. Nada diferente al día a día empresarial.