IA, talento y datos marcan la nueva agenda estratégica de Procurement
Actualizado: 29 mayo 2026
La función de Compras vive un momento decisivo. Lo que durante años fue entendido como un área operativa, centrada en ejecutar pedidos, reducir costes y responder a urgencias, se está convirtiendo en una palanca estratégica para anticipar riesgos, construir resiliencia, generar eficiencia y acompañar el crecimiento de las organizaciones.
Ese fue uno de los grandes mensajes protagonistas que marcó la jornada de Compras de AERCE, donde SERES contó con una Sala VIP propia para reunir a profesionales, expertos y líderes de Procurement en torno a una pregunta común: ¿cómo debe prepararse Compras para un futuro marcado por la inteligencia artificial, la incertidumbre geopolítica, la presión regulatoria, los datos y la transformación del talento?
A lo largo de las distintas ponencias, quedó claro que digitalizar Compras ya no consiste únicamente en implantar tecnología. Supone cambiar la forma de decidir, colaborar, medir, anticipar y aportar valor al negocio.


Transformar Compras empieza por cambiar la forma de decidir
Miguel Piñera, vicepresidente de AERCE y presidente de AERCE Asturias, planteó una idea que marcó el tono de la jornada: cuando hablamos de transformación, solemos pensar en tecnología, pero el verdadero cambio empieza antes; en la mentalidad y en la forma en la que las organizaciones toman decisiones.
Para Piñera, Compras ha dejado de ser una función reactiva para convertirse en una función estratégica. Ya no basta con responder al día a día: hay que anticiparse, aportar valor y construir resiliencia. Una de sus frases resumió con fuerza esta visión: "La eficiencia sin resiliencia no es ventaja competitiva".
En este contexto, los grandes bloqueos no siempre son tecnológicos. Muchas veces son organizativos, culturales y de decisión: datos poco fiables, silos internos, urgencia operativa, baja trazabilidad o resistencia al cambio. Por eso, la digitalización no puede limitarse a implantar un ERP, automatizar pedidos o lanzar herramientas de e-sourcing. Como se destacó durante la sesión:
"Digitalizar un mal proceso solo hace que el mal proceso vaya más rápido".
La verdadera digitalización de Compras implica estandarizar procesos, utilizar datos fiables, gestionar categorías estratégicamente e integrar Compras con el negocio. Porque sin datos fiables no hay estrategia. Y el dato, como se recordó en la sala, no es solo un asunto tecnológico: es la materia prima de la decisión.
IA en Compras: más criterio, que no menos compradores
La inteligencia artificial fue uno de los grandes ejes del encuentro. Pero el enfoque no fue futurista ni abstracto. Al contrario: la conversación aterrizó en casos de uso, riesgos, adopción, gobierno y criterio profesional.
Ernesto Castro, consultor S2P en SERES, abordó cómo la IA está redefiniendo el papel estratégico de Compras. Su punto de partida fue claro: antes de hablar de inteligencia artificial, Compras ya había iniciado un proceso de digitalización a través del e-procurement, la automatización, los procesos P2P, los catálogos digitales y los workflows.
Esa digitalización permitió reducir costes de proceso, aportar transparencia, mejorar el control del gasto y conectar Compras, Finanzas y Proveedores. Pero también liberó talento de tareas administrativas para enfocarlo en actividades de mayor valor.
En palabras de Castro, la IA no viene a sustituir al comprador, sino a ayudarle a escalar su capacidad:
"La IA no hace nada nuevo que no hayamos hecho antes de la digitalización, pero sí lo hace de forma más eficaz y eficiente".
Su mensaje fue especialmente relevante para las organizaciones que ya han avanzado en automatización y ahora se preguntan cómo integrar IA de forma práctica. La IA puede agilizar procesos, facilitar la homologación de proveedores, mejorar el análisis de datos, apoyar la toma de decisiones y reducir tareas repetitivas. Pero el criterio sigue siendo humano.
De la asistencia a la delegación: el nuevo reto de la IA agéntica
Por otro lado, Jorge Aceituno, CPO de Acciona, profundizó en uno de los debates más actuales: ¿la inteligencia artificial elevará la función de Compras o la hará más irrelevante si otros automatizan antes su función?
Su intervención planteó una evolución clave: no se trata únicamente de pasar de IA generativa a IA agéntica, sino de pasar de la asistencia a la delegación.
La IA generativa, asiste: redacta, resume, compara y estructura.
La IA analítica y predictiva, anticipa: clasifica, detecta patrones, prioriza y recomienda.
La automatización y los agentes ejecutan: orquestan flujos, conectan sistemas y escalan procesos.
Sin embargo, puso el foco en una cuestión esencial: el valor no está solo en automatizar, sino en saber qué se automatiza, con qué criterios y bajo qué gobierno.
“Si una IA obtiene mejores concesiones, pero deteriora la relación con el proveedor, ¿lo considerarías éxito de Compras?”
La respuesta apunta al corazón del debate: sin criterio, la IA no entrega valor. La tecnología puede acelerar decisiones, pero no reemplaza la responsabilidad estratégica del comprador. De hecho, el uso informal de IA ya está ocurriendo en muchas organizaciones. La prioridad ahora es gobernarlo, integrarlo y escalarlo.

Talento en Compras: preparar equipos para lo desconocido
La transformación tecnológica solo tiene sentido si va acompañada de transformación cultural. Ana Cárcel, Procurement Manager en Ajinomoto Agrosolutions, centró su ponencia en cómo preparar a los equipos para un entorno que no podemos prever por completo.
Su diagnóstico fue directo: muchas empresas ya tienen herramientas, ERPs, dashboards y plataformas, pero no siempre ven resultados. ¿Por qué? Porque sin talento no hay innovación.
La ponente recordó que las personas no evolucionan al mismo ritmo que la tecnología. Mientras la tecnología avanza de forma exponencial, los profesionales lo hacen de manera más lineal. Esto genera tensión, desmotivación y, en muchos casos, una sensación de saturación ante la llegada de la IA.
Frente a ese escenario, defendió que el reto no es solo hacer upskilling o reskilling. Ambas estrategias parten de una premisa incierta: que sabemos qué habilidades necesitaremos. Pero el mayor riesgo es precisamente no saber qué va a pasar. Por eso, Compras necesita desarrollar capacidades más profundas: adaptación rápida, toma de decisiones con incertidumbre, trabajo con datos concretos, aprendizaje continuo y colaboración transversal.
Una de las ideas más inspiradoras de su intervención fue que aprender ya no puede ser opcional: "aprender no es negociable".
El mensaje fue claro: la IA puede multiplicar capacidades, pero solo si hay equipos preparados para utilizarla con criterio.
Data governance: ser data driven también es una decisión estratégica
En la sala VIP de SERES, que aumentaba en número de asistentes conforme iban aconteciendo las ponencias, Eduardo Ranz, CEO de Agile Procurement, abordó uno de los grandes retos que condicionan la adopción real de la inteligencia artificial en Compras: el gobierno del dato.
La conversación sobre IA suele empezar por modelos, agentes y automatización. Pero en la práctica, muchas organizaciones encuentran el principal obstáculo en la calidad, estructura, gobernanza y disponibilidad de sus datos.
Ranz vinculó la función de Compras con las prioridades de la alta dirección: riesgos, resiliencia, velocidad, KPIs, ecosistemas de datos, ESG, reputación e inteligencia predictiva. Todas estas prioridades requieren una base común: datos fiables, compartibles y útiles.
Compras tiene un papel decisivo en ese ecosistema porque conecta proveedores, negocio, cumplimiento, sostenibilidad, costes y riesgo. Sin una buena gobernanza del dato, la IA pierde contexto. Y sin contexto, la recomendación automatizada puede ser incompleta o incluso peligrosa. Si la IA no entiende el contexto de negocio, sus respuestas pueden ser rápidas, pero no necesariamente valiosas.
Profesionalizar Compras: autonomía, maestría y propósito
Miriam Ruiz Ayuso, Corporate Procurement, llevó la conversación hacia el desarrollo del talento y la profesionalización de Compras como claves de futuro.
Su intervención partió de una idea sugerente: el talento consiste en conectar puntos que parecen inconexos. Y aunque el talento tenga una parte innata, también se entrena, se desarrolla y se activa cuando la persona encuentra el entorno adecuado.
Para Ruiz Ayuso, uno de los grandes problemas en las organizaciones es la desalineación entre fortalezas, responsabilidades y motivación. Cuando las personas no pueden desplegar su talento, aparece la desmotivación y se pierde entusiasmo.
En este sentido, destacó tres palancas esenciales: autonomía, maestría y propósito. Autonomía para tomar decisiones. Maestría para crecer profesionalmente. Propósito para sentir que el trabajo va más allá del salario.
En Compras, estas tres dimensiones son especialmente relevantes. Porque el comprador del futuro no será solo quien ejecute procesos, sino quien conecte información, personas, proveedores, riesgos y oportunidades.
La mesa redonda: ¿qué decisión tomarías mañana si fueras CPO?
La jornada cerró con una mesa redonda en torno a una pregunta concreta: ¿qué decisión tomarías mañana si fueras CPO?
Las respuestas reflejaron las principales preocupaciones del sector.
Miriam Ruiz Ayuso destacó la necesidad de preparar equipos para lo que viene. Eduardo Ranz puso el foco en incorporar capacidades para dotar de habilidades a los agentes y a las personas que trabajan con ellos. Ana Carcel alertó sobre la automatización de los puestos más junior y planteó un reto importante: cómo incorporar a las nuevas generaciones en una función donde muchas tareas de entrada pueden desaparecer o transformarse.
Jorge Aceituno insistió en que la velocidad de cambio es vertiginosa y que una de las grandes barreras para desplegar modelos de IA sigue estando en la analítica.
También se debatió si estamos sobrevalorando lo que aporta la IA. La conclusión no fue que la IA no aporte valor, sino que necesita contexto, gobierno, formación y objetivos bien definidos. No se trata de medir cuántos agentes se han creado, sino de capacitar a las personas, definir casos de uso concretos y construir un roadmap realista.
Como señaló Ana Cárcel, las empresas necesitan una hoja de ruta. Y como recordó Eduardo Ranz, seguimos aprendiendo de forma experimental. En esa fase, el conocimiento de negocio es más importante que nunca.
Compras será menos transaccional y más estratégica
Al mirar hacia los próximos años, hubo consenso: la función de Compras será más automatizada, más analítica, más transversal y más estratégica.
Jorge Aceituno apuntó hacia departamentos muy automatizados y con mayor dependencia de la IA. Ana Cárcel anticipó una función menos transaccional, con más visibilidad interdepartamental y mayor atención a la experiencia de usuario.
La clave estará en cómo se gestione esa transición. La IA puede liberar tiempo, reducir tareas repetitivas y aumentar la capacidad de análisis. Pero también puede generar dependencia, pérdida de criterio o automatización sin sentido si no se acompaña de gobierno, datos y talento.
Por eso, el futuro de Compras no se juega solo en la tecnología. Se juega en la capacidad de combinar automatización con juicio humano, datos con contexto, eficiencia con resiliencia y herramientas con cultura.
En definitiva, el Congreso AERCE dejó una idea clara: el futuro de Compras no dependerá solo de incorporar más tecnología, sino de saber combinar datos fiables, inteligencia artificial, talento preparado y criterio estratégico. Desde la Sala VIP de SERES, la conversación apuntó a una función de Compras menos transaccional y más conectada con el negocio, capaz de anticipar riesgos, impulsar la eficiencia y construir relaciones de valor con proveedores. Porque en un entorno cada vez más incierto, digitalizar no es simplemente automatizar procesos: es dar a Compras la capacidad de decidir mejor, actuar antes y contribuir de forma real al crecimiento de las organizaciones.