El director financiero en el siglo XXI: pieza clave de la estrategia empresarial
Patricia García Sánchez de la Barreda, nuestra entrevistada ha recorrido un camino fascinante en el mundo financiero. Desde sus inicios en Deloitte, donde aprendió a gestionar grandes responsabilidades desde muy joven, hasta su papel en la transformación digital bancaria y su actual faceta como emprendedora y docente.
A lo largo de su trayectoria, ha sido testigo de cómo el rol del director financiero ha evolucionado hasta convertirse en una pieza clave dentro de la estrategia empresarial. En esta entrevista, comparte sus aprendizajes, reflexiona sobre los retos del sector y ofrece consejos para quienes buscan desarrollarse en este ámbito. ¡Comencemos!
P: Cuéntanos, ¿Cómo empezaste en el mundo laboral financiero?
R: Comencé a estudiar empresariales y a desarrollar mis conocimientos en este ámbito. Cuando terminé la carrera, entré en Deloitte gracias a un profesor de la universidad, que también era gerente en la empresa. Estuve en auditoría, trabajando muchas horas durante 3 años. Lo recuerdo como una etapa muy intensa donde, creo que, en tres años aprendí lo que en otra empresa hubiese tardado cerca de diez.
P: El mundo de la consultoría siempre es complejo y requiere mucho esfuerzo y sacrificio, ¿Qué fue lo más difícil de trabajar allí siendo, además, tan joven?
R: Tenía 22 años y me tocaba enfrentarme a directores financieros mucho mayores que yo. A veces les tenía que decir que algo estaba mal contabilizado, lo cual era complicado de gestionar porque muchas veces era yo la que me equivocaba. Sin embargo, enfrentarme a esas situaciones me ayudó a aprender muchísimo y a ganar confianza en mí misma.
P: ¿Cómo recuerdas la etapa en Deloitte?
R: Fue una época intensa pero muy bonita en la que tuve un gran aprendizaje. Además de auditoría, durante los veranos me dedicaba a hacer selección de personal. Aprendí a lidiar con diferentes tipos de personas y a entender que todos somos muy distintos, algo que me ha ayudado mucho en mi carrera.
Comencé a liderar proyectos para automatizar procesos y desarrollar nuevas aplicaciones, a finales de los 90 y principios de los 2000, cuando España estaba creciendo mucho y se necesitaban agilizar procesos.
P: ¿Qué hiciste después de Deloitte?
R: Me fui a un banco pequeño y familiar: Banco Urquijo, donde empecé a analizar bancos. Fue una época emocionante porque, en ese momento, estaban empezando a comprar en Latinoamérica. Más tarde me pidieron que liderara proyectos para automatizar procesos y desarrollar nuevas aplicaciones, ya que a finales de los 90 y principios de los 2000, España estaba creciendo mucho y se necesitaban agilizar procesos.
P: En Banco Urquijo podríamos decir que te dedicaste a la transformación digital, que en aquella época no se llamaba así. ¿Cómo viviste esa etapa en la que España creció económicamente a pasos agigantados y en dónde entiendo que la digitalización era algo impensable?
R: Para mí fue un aprendizaje constante, conociendo nuevas herramientas y tratando con distintos proveedores. Mi objetivo era que las operaciones llegaran a buen término y de acuerdo a la normativa, que cada vez era más exhaustiva, pero sin olvidar nunca que el objetivo final debía ser el crecimiento del negocio. Creo que la automatización de procesos, y una buena gestión de los datos, además de favorecer el control en las empresas es una palanca de crecimiento muy relevante. Ahora tenemos esto muy claro y, por suerte, Banco Urquijo apostó por ello sin dudarlo ya entonces.
P: Has mencionado que viviste la crisis del 2008 en primera persona. ¿Cómo fue esa experiencia?
R: Durísima, pero también muy interesante desde el punto de vista profesional. Pasé horas estudiando todo lo que ocurría y su impacto en los mercados. Fue una época de muchos retos, y aunque todavía creo que seguimos pagando las consecuencias de esa crisis, aprendí muchísimo. De la crisis, creo que hemos aprendido cosas buenas, como que los excesos se pagan, y que es necesario informarse bien a la hora de invertir en los mercados financieros. También Europa, que llevaba una marcha de crecimiento económico muy bueno, se dio cuenta de que tenía que avanzar más unida y, aunque es cierto, creo que lo que ha traído como consecuencia es una burocracia salvaje, que estamos pagando en estos momentos, porque nos estamos quedando desbancados en el orden mundial.
P: Después de Banco Urquijo empezó en Banco Madrid como Analista de Estrategia de Renta Variable ¿Cómo fue esta experiencia tras la gran crisis que sufrió nuestro país?
R: Fue una gran experiencia hasta que todo se vino abajo. Era un banco joven, dinámico y lleno de oportunidades, pero terminó quebrando por cuestiones políticas, en mi opinión. Fue un golpe duro, pero decidí centrarme en lo positivo y buscar nuevas oportunidades.
P: ¿Qué te llevó a emprender?
R: Después de pasar por varias absorciones y despidos, mi exjefe y yo decidimos montar nuestra propia empresa. Queríamos aprovechar nuestra experiencia para ofrecer algo diferente y no depender de estructuras tan grandes y burocráticas. Creemos firmemente en el análisis independiente y basado en la experiencia, y eso es lo que ofrecemos a nuestros clientes.
P: Llevas más de 10 años como emprendedora, ¿Qué consejos le darías a las personas que estén pensando hacerlo ahora? ¿Qué lecciones has sacado de esta etapa y qué no volverías a hacer?
R: Como emprendedora, me he dado cuenta del frio que hace fuera del ala de las grandes empresas, y me costó algo cambiar el chip hacia un perfil de verdad emprendedor. En mi familia, existe ese perfil emprendedor, pero yo siempre me había sentido más cómoda como empleada. Mi consejo es que el cambio de chip se realice cuanto antes, apostando por uno mismo y ganando confianza. He aprendido que en las empresas todos tenemos que tener puesto el foco en la venta, cuestión que es fundamental como emprendedor, pero me he dado cuenta de que también hay que tener ese foco dentro de una gran empresa, y aunque tu rol sea eminentemente técnico, como siempre fue el mío.
A mis alumnos les insisto en la importancia de desarrollar habilidades blandas, como saber comunicar y trabajar en equipo, porque esas competencias son igual de importantes que los conocimientos técnicos.
P: Además de tener tu propia empresa, eres directora de un máster de finanzas y profesora. A diario te relacionas con estudiantes que pueden ser futuros directores financieros. ¿Qué consejo les das a tus alumnos para triunfar en el mundo laboral financiero?
R: Les hago hincapié en que no tengan miedo a equivocarse, porque de los errores se aprende muchísimo. También les insisto en la importancia de desarrollar habilidades blandas, como saber comunicar y trabajar en equipo, porque esas competencias son igual de importantes que los conocimientos técnicos.
Ser profesora es una de las cosas más gratificantes que he hecho. Enseño asignaturas relacionadas con contabilidad y finanzas, y me encanta poder transmitir a los alumnos todo lo que he aprendido en mi trayectoria. Siempre trato de que las clases sean prácticas y les ayuden a entender cómo aplicar lo que aprenden en el mundo real.
P: ¿Consideras que tu labor docente te ha ayudado a reforzar el mensaje que mandas a tus clientes? ¿Por qué?
Poniéndome en la piel de mis alumnos, al tratar de ayudarles a mejorar su empleabilidad, me he dado cuenta de cuestiones como la importancia de confiar en uno mismo y en el trabajo que realizas cuando está bien hecho. También les recalco la importancia de integrar lo técnico, en este caso las finanzas, en la estrategia de la empresa y en el negocio. Todo esto trato de aplicármelo a mí misma, porque verbalizando y argumentando las cosas es cuando más las interiorizas.
P: Para terminar, ¿Cómo crees que ha evolucionado el sector financiero durante estos últimos 10 años? ¿Y qué retos dirías que son los que tiene por delante un director financiero en los próximos años?
En mi época de Deloitte, yo recuerdo al financiero en su despacho, un poco alejado del bullicio de lo que se “cocía” en la empresa, y creo que eso ha cambiado mucho. Hoy, el director financiero se encuentra absolutamente integrado en la estrategia de la empresa y en las grandes decisiones y, si no lo está, la empresa, y él mismo, están perdiendo muchas oportunidades. Por otro lado, desde el punto de vista de la tecnología, el financiero se veía como un mero actor que aprobaba o no “el coste”, y ahora su trabajo está plenamente integrado en cuestiones tecnológicas, con la tecnología siendo un gran brazo facilitador de su trabajo. El reto que tenemos por delante creo que irá por ese camino, y la tecnología tendrá que seguir integrándose en las tareas y funciones del financiero y él tendrá que adoptar una posición cada vez más estratégica, siempre de la mano de una tecnología en constante evolución. Otro de los grandes retos es la regulación, que aprieta cada día más, pero ahí la tecnología podría ser un buen aliado.
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25 años de experiencia en el mundo financiero. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales (Auditoría) en la Universidad de San Pablo CEU, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Deloitte como auditora senior en la rama financiera. En Banco Urquijo trabajó como analista de renta variable en el sector financiero y posteriormente como responsable del desarrollo y control de operaciones en la Sociedad de Valores y control de la Gestora. En los últimos doce años se ha especializado en el análisis de mercados y estrategia en Banco Urquijo, Banco de Sabadell, Banco Madrid y Ahorro Corporación Financiera. Actualmente es socia fundadora de la empresa Macroyield y directora del el Máster en Finanzas de ESIC Business&Marketing School. |