En el marco del Congreso AERCE, en la Sala VIP de SERES nos acompañaron varios líderes y expertos del ámbito de compras para reflexionar sobre el futuro de la función de Compras, el impacto de la inteligencia artificial y las capacidades que necesitarán los equipos para seguir aportando valor en los próximos años.
La conversación dejó aprendizajes, sugerencias y reflexiones muy relevantes para las organizaciones que están avanzando en la digitalización de sus procesos de compras. Desde la automatización de tareas transaccionales hasta la necesidad de reforzar el pensamiento crítico, los ponentes coincidieron en una idea clave: la inteligencia artificial no sustituirá el papel del comprador, pero sí transformará profundamente su forma de trabajar.
Moderada por Ernesto Castro, consultor S2P de SERES, la conversación reunió las perspectivas de Miriam Ruiz Ayuso, Corporate Procurement; Eduardo Ranz, CEO de Agile Procurement; Ana Cárcel, Procurement Manager en Ajinomoto Agrosolutions; Jorge Aceituno, CPO de Acciona; y Miguel Piñera, vicepresidente de AERCE y presidente de AERCE Asturias.
El debate dejó una idea clara: la IA no sustituirá el valor del comprador, pero sí transformará profundamente sus funciones, sus capacidades y su forma de trabajar.
Uno de los primeros aprendizajes de la conversación fue que la IA no debe abordarse únicamente como una herramienta tecnológica, sino como un cambio de capacidades.
Miriam Ruiz Ayuso puso el foco en la necesidad de preparar a los equipos para aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial. En su opinión, el reto no está solo en incorporar nuevas soluciones, sino en formar a las personas para que sepan utilizarlas con criterio y aporten verdadero valor a la organización.
"La IA no va de usar una herramienta más, sino de preparar a los equipos para aportar más valor a la organización."
En un contexto en el que muchas tareas podrán automatizarse, el área de compras necesitará perfiles capaces de interpretar, decidir, supervisar y conectar la tecnología con los objetivos reales del negocio.
2. El comprador del futuro tendrá que ser más estratégico y menos transaccional
La automatización reducirá progresivamente el peso de las tareas administrativas y repetitivas. Esto obligará a redefinir el rol del comprador, que deberá evolucionar hacia una posición más estratégica.
Ana Cárcel apuntó que los puestos más junior y transaccionales serán probablemente los primeros en verse impactados por la automatización. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de talento, sino que cambia el tipo de talento que será necesario.
El comprador del futuro deberá tener criterio para supervisar lo que hacen los sistemas, interpretar la información, tomar decisiones y orientar la acción.
En palabras de Ana Cárcel:
"La función de compras será menos transaccional y más estratégica."
Esta evolución también traerá una mayor visibilidad interdepartamental. Compras estará cada vez más conectada con finanzas, operaciones, legal, sostenibilidad y tecnología.
Una de las ideas más potentes de la mesa fue que la IA no puede funcionar bien si no se le dota de contexto.
Eduardo Ranz señaló que el conocimiento de negocio seguirá siendo fundamental. La IA puede procesar información, acelerar tareas y generar respuestas, pero necesita ser guiada por profesionales que entiendan los procesos, las prioridades y los matices de cada organización.
Su reflexión fue clara:
"Si no sabes de negocio, no negocies."
Aplicado al área de compras, esto significa que la IA no sustituye el conocimiento experto. Al contrario, lo hace más necesario. Las empresas necesitarán compradores capaces de trabajar con máquinas, pero también de cuestionarlas, entrenarlas y orientarlas.
"El comprador del futuro tendrá que ponerle cerebro a la máquina."
Esta nueva relación entre personas y tecnología hará que algunas habilidades duras cambien, que las habilidades blandas ganen importancia y que aparezca una nueva competencia clave: saber trabajar con sistemas inteligentes.
Por otro lado, Jorge Aceituno destacó que la velocidad del cambio es enorme. Hace apenas unos años, muchas organizaciones ni siquiera hablaban de ChatGPT, y hoy la IA ya forma parte del debate estratégico en compras.
Sin embargo, uno de los grandes desafíos está en la capacidad analítica. La IA necesita datos, modelos, criterio y gobierno. Sin una base sólida de información y sin capacidades para interpretarla, las organizaciones encontrarán barreras para desplegar modelos realmente útiles.
Aceituno también alertó sobre los riesgos de la sobredependencia. La IA puede generar respuestas diferentes ante instrucciones similares, introducir aleatoriedad o producir errores si no se controla adecuadamente. Por eso, su adopción en compras debe ir acompañada de gobierno, supervisión y capacidad crítica.
Otra de las conclusiones relevantes fue que la adopción de IA no puede medirse simplemente por el número de agentes, herramientas o casos de uso creados.
Ana Cárcel insistió en que las empresas necesitan una hoja de ruta. No se trata de aplicar IA por aplicar IA, sino de decidir dónde tiene sentido, qué procesos deben revisarse, qué coste implica, qué riesgos aparecen y qué personas deben capacitarse.
En este sentido, la transformación de compras no puede seguir basándose en parches operativos o tecnológicos. Llega un momento en el que es necesario volver a los cimientos y revisar qué procesos siguen teniendo sentido y cuáles deben replantearse.
"Es hora de dejar de poner parches y volver a los cimientos."
Esta idea resulta especialmente relevante en organizaciones que han ido acumulando herramientas, procesos y soluciones sin una visión integrada de la función de compras.
Una de las reflexiones más interesantes del debate fue que la IA no necesariamente viene a resolver las tareas más complejas, sino a transformar las tareas que hasta ahora ocupaban buena parte del tiempo de los equipos.
Las actividades rutinarias, administrativas o semiautomáticas serán cada vez más fáciles de delegar en sistemas inteligentes. Pero eso no significa que el trabajo humano desaparezca. Significa que el trabajo humano se desplazará hacia actividades de mayor criterio, interpretación y responsabilidad.
"La IA no ha venido a hacer el trabajo difícil, ha venido a hacer el trabajo fácil y a convertir nuestro trabajo difícil."
Esto supone un cambio profundo para los equipos de compras. La comodidad de las tareas conocidas dará paso a una función más exigente, donde será necesario pensar mejor, decidir mejor y aportar una visión más conectada con el negocio.
Miguel Piñera fue claro al señalar que quienes no hayan empezado ya a prepararse llegan tarde. La brecha entre compradores que sepan aportar valor y compradores que se mantengan en tareas tradicionales será cada vez mayor.
La transformación de compras exige talento, capacitación y capacidad de adaptación. Pero también exige pasar a la acción. Jorge Aceituno resumió esta idea con una reflexión especialmente útil para las organizaciones:
"La teoría sin práctica es ciega y la práctica sin teoría es inútil."
La clave estará en combinar conocimiento, aprendizaje y despliegue real. No bastará con hablar de inteligencia artificial, automatización o digitalización. Las empresas tendrán que formar a sus equipos, revisar sus procesos y aplicar estos cambios de forma progresiva pero decidida.
La mesa redonda de la Sala VIP de SERES en AERCE dejó claro que el futuro de compras estará marcado por una combinación de tecnología, talento y visión estratégica.
La inteligencia artificial acelerará la automatización de tareas, pero también elevará las exigencias sobre los profesionales de compras. El comprador del futuro deberá entender el negocio, trabajar con datos, colaborar con otras áreas, supervisar sistemas inteligentes y tomar decisiones con criterio.
En este nuevo escenario, las organizaciones que avancen con una hoja de ruta clara, capaciten a sus equipos y revisen sus procesos estarán mejor preparadas para convertir compras en una función de mayor valor estratégico.
Si quieres ver el vídeo completo de la mesa redonda de la SALA VIP de SERES en AERCE 2026, puedes verlo aquí: